MINDFULNESS PARA NIÑOS; ARMONÍA DESDE PEQUEÑOS

mindfulness para niños

MINDFULNESS PARA NIÑOS; ARMONÍA DESDE PEQUEÑOS

Mucho se habla de Mindfulness pero no tanto de Mindfulness para niños. Por lo general, se nos hace muy difícil saber con precisión lo que preocupa a nuestros niños, pues no disponen de los recursos necesarios para contar cómo se sienten en determinada situación o en el contexto de su rutina diaria. A veces son muy pequeños y por esto no pueden manifestarse con claridad, o a veces, sin ser tan pequeños, se ven incapaces de expresar lo que sienten, por lo tanto les parece difícil hablar de sus preocupaciones e inquietudes. Cuando vemos que su conducta cambia, nos preocupamos porque queremos saber el motivo que ha provocado tal cambio, y aunque digan que se encuentran bien tal vez no quieren hablar del problema, o simplemente no encuentran la forma de poder expresarlo con claridad.

Mamá y Papá; los mejores intérpretes de las inquietudes de sus hijos

Nadie mejor que los padres para leer las dolencias emocionales de sus hijos y operar sobre ellas. Cuando los niños, como practica educativa, aprenden a utilizar y experimentar el Mindfulness y son capaces de conocerse mejor, reflexionar, comprender y aceptar con amabilidad su mundo interior, aprenden también que la seguridad, la confianza y la fortaleza están dentro de ellos mismos.

Si aprenden a una edad temprana, se prepara mejor para la vida obteniendo una ventaja valiosa para enfrentar las tempestades del futuro. Sí compartimos y enseñamos la practica educativa de Mindfulness para niños, ellos a su vez enseñarán a sus hijos y estaremos creando valor para producir el cambio de visión necesaria para la cultura de hoy, para cambiar el mundo poco a poco, generación tras generación, en favor de una sociedad, por lo menos, más pendiente de su salud emocional y de su bienestar mental.

Los niños de hoy se sentirán con más recurso internos y habilidades reflexivas para lograr un estado de felicidad en su interior, esto contribuye ineludiblemente para verles transformados en adultos mejor adaptados, saludables y satisfechos.

Lo  que proporcionamos a nuestros niños conforma su personalidad de adulto

Por este motivo es tan importante educarlos en la adquisición y el reconocimiento en los valores de la serenidad, la amabilidad, la empatía y la compasión, si disponen de una mayor tranquilidad mental, y emocional con ellos mismos en lo profundo de su interior responderán a su entorno desde estos valores teniendo conductas y actitudes hacia la construcción de valor a través de la unidad, la colaboración la comunicación efectiva y la resolutividad acertada.

La práctica de Mindfulness es una de las alternativas efectivas como educación emocional duradera e inteligente. El Mindfulness para niños, en particular, nutre a los pequeños con todo lo necesario para poder escucharse y expresarse con mayor claridad tras una mirada interior.

Destacamos un caso en Los Ángeles donde se ha introducido un programa de Mindfulness para complementar la educación teniendo en cuenta lo mencionado.

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El caso de Mireya; historia de superación gracias al Mindfulness para niños

Conocí a Mireya hace poco más de 6 meses. Es una niña de 9 años que fue diagnosticada, entre otras cosas, con déficit de atención (algo que parece estar muy de moda en estos tiempos y que su solución farmacológica abulta los bolsillos de la industria). Sus padres, no conformes con atiborrar de pastillas a su hija, deciden incursionar en el Mindfulness para niños. Se le propuso a Mireya un juego. Su objeto preferido era una pulsera roja que le pusimos. Le propusimos el reto de concentrarse solo en la pulsera. Le dimos pautas básicas de la meditación como si fueran las reglas del juego. Mireya se entusiasmó con la idea (lo importante es que el niño no cree una imagen desagradable de la experiencia, que no crea que está en un consultorio médico) Mireya tomó asiento, se acomodó, le colocamos la pulsera delante y comenzó a intentarlo. Por supuesto no duró ni 5 minutos, pero habíamos marcado un camino, habíamos planteado un reto que le resultaba divertido. Le propusimos que lo intentara todos los días para aumentar su tiempo de dedicación y que llevara un diario de atención plena y meditación (la experiencia de sentarse y escribir en el diario con el fin de expresar sus sensaciones, aunque sea una oración muy simple y corta, suma en favor del objetivo global. También tuve que explicarle cómo adoptar la actitud de atención plena diciéndole que eligiera una actividad de su día a día, como un deporte, y llevara su atención a las sensaciones de su cuerpo durante tal actividad, las pisadas la respiración, los movimientos de sus articulaciones).

Hace unos días vi a Mireya durante casi una hora, y debo decir que por ella escribo este artículo. Su concentración ha aumentado, debido a que desde un entrenamiento del silencio y la quietud, algo en ella ha cedido para dejar lugar a la atención del momento presente, ya que no hay nada adentro de sí mismos que luche por ser dicho (agresión, ansiedad, pena). Los niños comienzan a observar lo que se va produciendo y experimentan cómo emerge la autoaceptación y la autorregulación incluso sin darse cuenta de tal proceso.

También he notado que genera vínculos de confianza más sanos, interactúa con mayor amabilidad y, en lugar de saltar con frustración arriba del sofá, se ajusta mejor a los contextos críticos porque su agrado de aceptación es a su vez mayor.

Mireya es muy celosa de su diario y no me ha permitido leerlo, tal vez en nuestro próximo encuentro me lo permita, y tal vez, con mucha suerte, me deje compartir sus reflexiones en esta web. Parece misión imposible, pero nada es imposible para el Mindfulness.