Lorena Irribarra
Instructora de Mindfulness

Mi nombre es Lorena Irribarra y vivo Feliz-Mente en Barcelona.  Desde muy joven tuve claro que  mi vocación era  ayudar  y facilitar a las personas a liberar todo su potencial en todo lo que hacen, para que lleven una vida más plena, feliz, y acompañar en su vida a quienes están comprometidos en crear su destino para conseguir sus metas de una manera más saludable y rápida.

Al margen de haberme graduado como Ingeniera Superior de Caminos,  es posible que por dicha vocación haya decidido primero Doctorarme en Psicosociología  y cosechar 13 años de experiencia tanto en el ámbito empresarial como en el educativo, para luego formarme como Instructora certificada de Mindfulness por el método de la Universidad de Massachusetts, e instructora en  International Psych-k avanzado.

Apasionada por el desarrollo personal, combino todas estas herramientas para lograr un impacto positivo sobre las personas y las organizaciones.

¿Cómo llegué al Mindfulness?

La historia de cómo llegué al Mindfulness es una historia de superación personal. Superación con respecto a un determinado contexto en un determinado momento, muy delicado de mi vida. Esta es la historia de mí de cómo el mundo de  Mindfullness dio un giro a mi vida personal y profesional, y de cómo he conseguido superar retos de los que jamás me hubiera sentido capaz.

En algún momento me encontré con 34 años. Llevaba toda mi vida haciendo lo que me había marcado mi estructura social. Dediqué 15 de aquellos años de mi vida a la formación personal, entre mi carrera de ingeniería superior, 4 másteres y diferentes cursos. Pasaba la mayoría del tiempo trabajando en empresas multinacionales con muchas responsabilidades y poco tiempo para mí. Había viajado por más de 22 países del mundo, descubierto culturas y personas.

Cualquiera, de manera casi irreflexiva, habría dicho que tenía una vida exitosa (viajes, un buen trabajo, una pareja estable), pero aquello que llamamos “éxito” suele ir y venir, el tiempo no. Lo supe cuando en un “breve instante” todo lo que yo era había cambiado; cuando la empresa para la que trabajaba cerró dejándome sin empleo, cuando unos meses después tuve un accidente en moto y cuando mi relación sentimental se acabó. No deben pensarse estos tres cambios como fenómenos aislados, los tres van ligados, uno ayuda y anticipa a otro. Y por supuesto, todo esto lejos de mi familia.

Cualquiera, también de manera casi irreflexiva, habría dicho entonces que una persona sin trabajo, accidentada, separada de su pareja y con su familia lejos, podría considerarse como una fracasada, pero lo mejor de todo fue que recién ahí, tras ese gran giro, hice uno de mis mayores descubrimientos.

Un día, navegando por Internet, encontré un artículo que hablaba de la felicidad real de las personas, estaba escrito por Eva Sadoval, instructora de Mindfulness. Decidí contactar con ella vía Facebook, para ver de qué trataba la herramienta  que mencionaba en el artículo.

Algo entre la curiosidad, desconfianza y desesperación me impulsó a querer tener la oportunidad de probarlo. Al ser Navidad, decidimos posponer la comunicación para después de año viejo. Yo continué mí día a día hasta decidir viajar a Chile para visitar a mi familia. Fue entonces cuando sucedió algo extraordinario.

El día 24 de diciembre, salía del control de seguridad del aeropuerto, cuando me encontré a una persona cruzando delante de mí, alguien conocido. Observé ya de forma esmerada, si bien confieso que haciendo varias pausas cargadas con rigurosa incredulidad, para tener certeza de que ella era la persona que había visto unos días atrás en Facebook.

Sí, era Eva Sandoval. Me dirigí a ella y tuvimos una conversación muy agradable sobre la vida y el Mindfulness. Claro que para mí fue una clara señal de que tenía que conocer aún más acerca de este método.  Durante situaciones como estas es cuando llegamos a creer que todo ocurre por alguna razón y que las casualidades no existen.

Después de realizar varios cursos de Mindfulness y practicar esta fácil y efectiva técnica conmigo misma y con mucha gente de mi entorno, y de incorporar la práctica de Mindfulness ya hace más de tres años, he vivido una serie de cambios realmente transformadores en mi vida: hoy me siento una persona feliz y estable, y sobre todo en armonía conmigo misma.

Ese fue mi gran descubrimiento: saber que la felicidad es real y en nada se relaciona con el amplio abanico de definiciones de éxito que nos hemos confeccionado a lo largo de los siglos. Si me siento feliz, alineada y conectada conmigo misma, puedo hacer frente a cualquier reto que la vida me depare, tengo el poder y el potencial de construir lo que deseo en el lugar que quiero, es decir, crear mi vida. Si me siento feliz, he tenido éxito, y esa es la clase de éxito que también le deseo a los demás.

Parece tan básico, tan fácil porque lo es.

Así que lo mejor que puedes hacer ahora en tu vida, es empezar a creer en ti y que posees todo el potencial para ser la persona que deseas, ¡absolutamente todo! Yo te ofrezco facilitarte,  acompañarte y ayudarte  en tu proceso, siempre te acompañaré con los valores de la empatía, el amor y la compasión.